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Un coruñés en la "factoría" Baskonia

Miguel Ángel Hoyo dirige al filial del cuadro vitoriano en una Liga EBA que focaliza el trabajo de cantera // El santiagués Álex Harguindey es uno de sus pupilos // Ayudante junto a Moncho Fernández en el Breogán de Moncho López en la ACB, se enorgullece de su amistad con el actual cuerpo técnico del Obra

CRISTINA GUILLÉN   | 07.11.2019 
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Solo quien sabe andar puede correr. Llega quien conoce el camino, porque aunque tropiece y caiga, ha aprendido a reconocer la línea recta, esa que le da sostén, motivación y argumentos para nunca retroceder y acertar con la meta. Pero para este proceso de aprendizaje es preciso un guía. Un mentor. Un ejemplo. Y en el mundo del baloncesto, en el básquet de cantera, son cada vez más los clubes que subrayan la importancia de los primeros pasos y para ello eligen con mimo y celo al encargado de tutelar este proceso que abarca lo vital y lo deportivo.

El coruñés Miguel Ángel Hoyo (Ceuta, 1973) es uno de estos privilegiados. Formado en los banquillos de A Coruña, Sarria, Cambados o Menorca, con experiencias en Angola, Dinamarca y Guinea Ecuatorial además de empaparse de las exigentes lecciones que imparte la ACB como ayudante de Moncho López en el Breogán y de Valdeolmillos, Trifón Poch y Curro Segura en sus cinco campañas en Granada, disfruta ahora de la responsabilidad de encauzar hacia el profesionalismo a las perlas del Baskonia. El club ha optado este curso por responder al ciclo de la vida y abandonar la categoría LEB Plata priorizando una Liga EBA en la que sus cachorros se desenvuelven de forma más natural y pueden compatibilizar con la competición júnior. "Se debe a intentar adecuarlos a un nivel competitivo que sea bueno para ellos. El año pasado teníamos a 5 o 6 jugadores de 20 años pero ya con una experiencia sénior y el club ha considerado que debían dar un paso más en su evolución y los ha cedido a casi todos excepto a Miguel (González) que tiene ficha ya del primer equipo", explica Hoyo. "La siguiente generación que venía también tiene mucho talento pero con 15 y 16 años se consideró que la LEB a nivel competitivo se les quedaba grande y tampoco cuando estás en formación, aunque hablas de trabajo y demás, interesa estar perdiendo todos los fines de semana porque hay que saber ganar y competir", añade.

Pero en Vitoria se ha bajado de categoría y no de nivel de exigencia. "Hay que intentar sacar jugadores que lleguen al primer equipo porque se hace una inversión, por ejemplo nosotros tenemos a 19 becados en la cantera (8 de ellos júniors) y eso supone una residencia, un alojamiento, comida, entrenadores... y hay exigencia y se quieren ver resultados no tanto en el marcador sino en el hecho de que salgan para arriba. Esa es la presión", asume.

Lo que no hay es prisa. En los despachos se entiende que todo proceso requiere su tiempo. "Si tienen un talento muy grande igual llegan pronto arriba, pero primero se deben centrar en estas Ligas, que después vayan cedidos y luego alcancen el primer equipo. Es muy difícil además que con el nivel que tiene nuestro primer equipo que de júnior saques ya a un jugador", detalla.

Y entre los jóvenes del filial con hambre, desparpajo, físico y talento para llamar algún día a la puerta del vestuario grande está un compostelano, Álex Harguindey, que con 17 años este verano dejaba el IES Rosalía para responder a la llamada de una de las mejores canteras de Europa. Su entrenador está satisfecho con su rendimiento dentro y fuera de la pista. "Lo veo contento, no le ha costado adaptarse aunque es un chico tímido. Ha entendido que es un equipo donde se trabaja mucho, ha venido con muy buena mentalidad, tiene muy buen físico y se ha acoplado bien. Es un grupo de chicos jóvenes, la mayoría ya estaba el año pasado, solo hay dos nuevos, y eso hace que sea mucho más fácil la integración. Estoy contento y de hecho este fin de semana hizo un muy buen partido en la Liga EBA", repasa al recordar los 14 puntos y 5 rebotes del alero compostelano en la victoria ante el Saturtzi (87-81) cuando su promedio es de 22 minutos, 6,8 puntos y 4,7 rebotes.

 


Otro chico de 'Moncho'. Como técnico, el coruñés también requirió de un tiempo de aprendizaje y en su caso coincide con el técnico del Monbus Moncho Fernández en la persona que le dio su primera gran oportunidad: el ferrolano Moncho López. "Me permitió llegar a la ACB y eso es para estar muy orgulloso y presumir. Me llevó además a la selección de Angola, a ganar la plata en un Afrobásquet, y esas oportunidades las disfrutas y hay que estar agradecido a quien te las ofrece". Con el compostelano coincidió en el staff del Breogán en el curso 2005/06 y de ahí la amistad que se perpetúa hasta hoy. "Pero esta semana no hablamos", responde al recordar el duelo Obra-Baskonia del domingo (12.30 horas).

 

TOKO SHENGELIA, EL ÍDOLO DE LA AFICIÓN

La fuerza, el equipo

••• Hoyo se define como un "educador-entrenador". Licenciado en Educación Física, su mentalidad es la de "formar jugadores", un papel "muy bonito, exigente y duro pero me gusta intentar que los jugadores aprendan a jugar al baloncesto, ayudarles a que sean jugadores de baloncesto y explicarles cosas ya no sólo técnicas sino a entrenar, cuidarse o estudiar porque les insistimos mucho en que sean personas". De ahí que cuando se le pregunte por qué estrella de la insigne nómina a las órdenes de Perasovic destacaría le cueste dar un nombre: "El estilo de jugador que me gusta es el que se entrega, se cuida, se concentra... Aquí en Vitoria todos quieren a Toko Shengelia porque es ese estilo de jugador pero creo que al final lo que tiene que destacar en general es un equipo". Tampoco ve fácil elegir en el Monbus: "Los equipos de Moncho me gustan siempre como están trabajados. Hay jugadores que te gustan pero al final cuando el Obra hace buenos resultados y juega bien es porque lo hace como equipo. La actuación de Magee en Murcia fue espectacular y hablando ya con Moncho en verano me avisaba sobre él".

CONCENTRACIÓN, INTENSIDAD Y FÍSICO

No habrá informes

•••En constante comunicación con los miembros del cuerpo técnico del Obra, a quienes considera sus amigos desde hace años, sonríe Miguel Ángel Hoyo cuando se le cuestiona si mandará informes esta semana ante la inminente cita del domingo: "No porque al final hay que entender dónde estoy y ellos tampoco preguntan. Hasta esta semana ni hablo con ellos". Pero es consciente de la dificultad del equipo santiagués de poder dar la sorpresa dentro de cuatro días en Sar: "Cuando un equipo como el Obra logra competirle a un rival como al Barça o el Madrid es porque consigues 40 minutos de un nivel de concentración, intensidad y presencia física muy alto pues en el momento en que lo bajes un poco lo vas a pagar. Luego está el nivel de acierto, el hecho de que Baskonia juegue el jueves en Milán, afectan dinámicas de resultados, y que el Obradoiro esté 7 días pensando en este partido y preparándolo mientras su rival va siempre a lo mismo porque no tiene casi tiempo".

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